domingo, 24 de febrero de 2008

DE SALUD Y OTRA COSAS

POR CESAR MELLA… y mis pastillas?
Diariamente nos llevamos una o más tabletas a la boca con alguna finalidad.
Esto es mas frecuente después de los cuarenta años.
Vitaminas, aspirinas para la circulación, medicamentos para bajar el nivel de azúcar, principios activos que reducen o controlan la presión arterial y sustancias que bajan las grasas en la sangre, son algunos de los productos que a veces yacen en nuestra mesa de noche o en el botiquín del baño.
No me voy a referir a la automedicación que es tan extendida en un país en donde cada vecino prescribe, sin contar que en cada abuela tenemos una enciclopedia de la farmacopea.
Voy a contarles un poco de lo que los médicos llamamos adherencia o cumplimiento por parte del paciente con las indicaciones. Esto es, asumir la salud como un deber.
El primer obstáculo viene dado por la legibilidad de la letra o texto de la llamada receta, en donde el despachador, que casi nunca es un farmacéutico, no siempre ofrece la cantidad y concentración requerida, a veces, confunde el medicamento.
Otra situación es la que tiene que ver con el hecho de no tener el dinero para comprar el fármaco o pedir al establecimiento que se las detalle. El mundo de las “muestras médicas” se reduce…
Muchos seres humanos que toman fármacos para la ansiedad transitan con sus tabletas en los bolsillos o en las carteras por si el león se suelta en la calle, me refiero a los ataques de pánico, por solo citar una de las formas de angustia episódica.
Observen que no me estoy refiriendo ni a las inyecciones, pomadas y ungüentos, supositorios, jarabes ni a las múltiples presentaciones y vías de administración de las medicinas.
Un paciente me contó que cuando sus medicinas se le están terminando y no las puede comprar el “las parte en cuatro pedacitos para que le rindan”…
Un número creciente de dominicanos depende de prescripciones que se hacen a otras personas en los Estados Unidos y ellos, con o sin opinión médica, hacen aquí, las adaptaciones de lugar…
Las medicinas para la diabetes, la hipertensión y los nervios, por solo citar tres condiciones, deben tomarse diario, y a la hora señalada por el medico.
Tenga su frasco en un lugar visible, llévese la tableta a la boca con agua y mucha fe. Implique, de preferencia, a una familiar disciplinado que te diga: “recuérdate de tus pastillitas”.
¡Tómese siempre y a tiempo sus fármacos y muérase de otra cosa y no porque se le olvido tomar sus medicinas!

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